Deportes con mayor crecimiento de popularidad: un análisis comparativo

Deportes con mayor crecimiento de popularidad: un análisis comparativo

Cuando se comparan los deportes con mayor crecimiento de popularidad en la última década, los datos revelan un panorama heterogéneo: no hay un único ganador claro, sino varios deportes que crecieron por razones distintas, en mercados distintos y con velocidades distintas. Padel, pickleball, trail running, escalada deportiva y esports comparten el protagonismo de esta transformación, pero sus trayectorias son lo suficientemente diferentes como para merecer un análisis por separado antes de sacar conclusiones generales.

Padel contra pickleball: dos modelos de expansión muy distintos

El padel y el pickleball son los dos deportes de raqueta que más han crecido en el mundo, pero sus modelos de expansión no tienen nada en común. El padel creció de forma orgánica desde una base mediterránea bien establecida, con España como epicentro durante décadas antes de exportarse. Hoy tiene federaciones en más de 90 países y una infraestructura de clubes que funciona como negocio sostenible. Su crecimiento fue gradual, metódico y respaldado por inversión privada en instalaciones permanentes.

El pickleball, en cambio, explotó casi de golpe. Pasó de 3 millones de jugadores en EE.UU. en 2018 a más de 36 millones en 2023. Su expansión fue horizontal: aprovechó canchas de tenis y bádminton ya existentes para instalarse sin necesitar grandes inversiones. Eso aceleró su penetración pero también planteó preguntas sobre sostenibilidad a largo plazo, porque un deporte que ocupa infraestructura ajena depende de la tolerancia de quienes la gestionan.

¿Cuál de los dos tiene más futuro? El padel tiene más arraigo institucional. El pickleball tiene más velocidad en mercados anglófonos. Lo más probable es que ambos coexistan con liderazgos geográficos bien diferenciados: padel en Europa y Latinoamérica, pickleball en América del Norte y partes de Asia.

Trail running contra atletismo urbano: la divergencia de las dos corrientes

El running urbano dominó la primera mitad de la década de 2010. Las maratones de las grandes ciudades registraron inscripciones récord. Pero desde 2018 y, más claramente desde 2021, el trail running comenzó a absorber a una parte significativa de ese crecimiento. Las inscripciones en carreras de trail aumentaron entre un 40 y un 60% post pandemia en mercados clave de Europa y Latinoamérica. Las maratones urbanas siguieron funcionando, pero los corredores que buscaban algo nuevo miraron hacia la montaña.

La diferencia no es solo el terreno. El trail tiene una cultura de comunidad que el running urbano perdió a medida que se masificó. Las carreras de montaña mantienen un ambiente de cooperación entre participantes que resulta difícil de encontrar en eventos con 40.000 corredores cruzando una ciudad. Eso explica parte de su atractivo para quienes ya conocen el running y buscan una experiencia diferente.

Escalada deportiva y esports: el crecimiento de lo que antes era nicho

Estos dos deportes comparten una característica: ambos eran percibidos como actividades de nicho antes de recibir reconocimiento olímpico o institucional masivo. La escalada entró en los Juegos de Tokio 2020. Los esports llegaron a los programas de los Juegos de París 2024. En ambos casos, el impacto en la base de practicantes fue inmediato y medible.

La escalada deportiva vio multiplicarse los rocódromos urbanos. En ciudades de tamaño medio en España, Francia y México se inauguraron instalaciones que antes solo existían en grandes capitales. Los esports, por su parte, superaron los 540 millones de espectadores globales en 2023, con ligas profesionales, becas universitarias para jugadores y una industria de contenido que no tiene equivalente en ningún deporte tradicional emergente.

La diferencia fundamental entre ambos es el tipo de barrera de entrada. La escalada requiere desplazarse a una instalación y tiene un componente físico evidente. Los esports son accesibles desde casa con un ordenador o consola. Eso les otorga una ventaja de penetración en mercados donde la infraestructura deportiva es limitada, pero también los hace más vulnerables a la fragmentación de la atención entre plataformas digitales.

¿Qué tienen en común todos estos deportes que crecieron?

Tres factores aparecen de forma consistente. Primero, la accesibilidad: ninguno de estos deportes tiene una barrera de entrada tan alta que impida probarlo a alguien sin experiencia previa. Segundo, la comunidad: todos tienen culturas de grupo fuertes que facilitan la retención de nuevos practicantes, algo que los deportes individuales sin estructura social a menudo pierden. Tercero, la visibilidad digital: padel, trail running, escalada y esports generan contenido que funciona de forma natural en redes sociales, sin necesidad de grandes producciones para resultar atractivo.

Lo que distingue a los deportes que crecieron de forma duradera de los que solo generaron titulares es que los primeros resolvieron un problema real: ofrecer actividad física o competición significativa a personas que el deporte tradicional no había logrado retener. El padel capturó a exjugadores de tenis y squash. El trail running capturó a corredores aburridos del asfalto. La escalada capturó a urbanitas que querían reto físico sin desplazarse a la montaña. Esa capacidad de resolver un problema concreto es lo que convierte un deporte emergente en un fenómeno sostenible.

Scroll al inicio