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Organizaciones Voluntarias

Historia

El compromiso voluntario de apoyar a quien más lo necesita durante eventos adversos se remota a los orígenes mismos de la humanidad. No resulta difícil imaginar la importancia que debía tener el  que en los primeros asentamientos humanos existieran acuerdos y mecanismos de cooperación entre sus individuos con el fin de garantizar el apoyo, la seguridad y el resguardo de quien pudiera requerirlo ante los múltiples riesgos a que dichos asentamientos estaban expuestos.

El apoyo voluntario y desinteresado ante emergencias y desastres ha antecedido siempre la aparición de  organizaciones “oficiales” de respuesta ante contingencias; unas organizaciones cuyos orígenes nos  remontan a la ciudad de Roma hace poco más de 2000 años, donde fueran creadas los primeros servicios de actuación especializados de respuesta que focalizaban su accionar en el combate de incendios urbanos.  Esfuerzos tímidos similares se evidencian durante la edad media y el renacimiento, hasta que a mediados del siglo XVII particularmente en Inglaterra y Francia, comienzan a consolidarse organizaciones de respuesta a emergencias que fueron promovidas inicialmente por empresas privadas (aseguradoras), luego asumidas como parte de estructuras militares y policiales, hasta dar finalmente paso a la creación de los primeros organismos públicos especializados y de servicio permanente que antecedieron tanto a nuestros cuerpos de bomberos, como a los diversos servicios de atención de emergencias urbanas que hoy existen.

El voluntariado para atención de emergencias y desastres en Venezuela

Los servicios de atención de emergencia en Venezuela también comparten que en su génesis fueron esencialmente sostenidos y manejados por actores voluntarios. De hecho, los primeros antecedentes de intentos de organizar un servicio de emergencias bomberiles en nuestro país datan del año 1889, cuando el Sr. Julio Lamarle le presentara al Gobernador de Caracas un proyecto para instalar una organización responsable  de apagar incendios y que estaría integrada mayoritariamente por bomberos voluntarios uniformados y equipados. Penosamente las condiciones del país a fines del siglo XIX imposibilitaron que aquello se concretara, y fue pocas décadas después, en las Caracas Gomecista de los años 1920, cuando operara en Caracas bajo el resguardo de la policía de la ciudad, un servicio de emergencias que era activado por el tañer de las campanas de las iglesias y que se apoyaba en un viejo carro cisterna apodado como “La Benemérita” y que era tirado por caballos o empujado por voluntarios.

La laxa institucionalidad de los servicios de emergencia del país se mantuvo hasta 1936, cuando el Gobierno del General José Eleazar López Contreras finalmente creó el primer cuerpo de bomberos en Caracas, siguiendo para ello los estándares y protocolos que regían a los bomberos de Panamá – organización que había sido creada en 1870 cuando se conformará en ese país su primera brigada VOLUNTARIA de extinción de incendios y atención de emergencias. Historias similares en donde unos primeros servicios voluntarios de bomberos y atención de emergencias urbanas fueron convirtiéndose poco a poco en instituciones con funcionarios asalariados, se fueron sucediendo en prácticamente todas las ciudades del país, particularmente hasta mediados del siglo XX.

De la mano de la evolución de las instituciones bomberiles y de atención de emergencias que se da en nuestro país durante el siglo XX, también se generó un importante crecimiento y consolidación de organizaciones voluntarias de apoyo a emergencias entre las que destacan el voluntariado nacional asociado a la Cruz Roja Venezolana (a partir de 1900), los movimientos y grupos scouts nacionales (a partir de 1913), los grupos de  radioaficionados y de apoyo a radiocomunicaciones (a partir de 1934) y los primeros cuerpos de bomberos universitarios (a partir de 1952).

Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos, un importante y cada vez más demandado aspecto de la atención de emergencias era desatendido: La atención ante emergencias extra-urbanas y que era requerida ante el incremento en la frecuencia/gravedad de eventos como accidentes aeronáuticos, el extravió y los accidentes de personas en parques nacionales, los incendios forestales, etc. Y es ante esta demanda insatisfecha que surgen en nuestro país los primeros grupos y brigadas de rescate y salvamento SAR.

Las primeras organizaciones voluntarias de rescate y salvamento de Venezuela fueron creadas en la región capital a finales de la década de 1960-1970. Entre estas organizaciones pioneras destacan el Grupo de Rescate Venezuela, el Grupo de Rescate Humboldt y el CEMAG Guatire. Muy poco después organizaciones similares comienzan a consolidarse en la  región de los andes (Mérida y Táchira), en la zona central (Aragua y Carabobo), en la región oriente-sur (Bolívar, Sucre y Anzoátegui), en centro-occidente (Lara y Yaracuy)  y en la región del Zulia y Falcón.  Muchas de aquellas organizaciones derivaron de grupos o centros de  excursionismo, de organizaciones ambientales e incluso de grupos de bomberos forestales que les precedieron, sin embargo rápidamente se consolidaron como grupos de apoyo especializados en labores de búsqueda y rescate en sus respectivas zonas de acción.

Las organizaciones voluntarias de búsqueda y rescate de Venezuela anteceden a muchas de las instituciones que hoy regulan los servicios de atención de emergencias y desastres en nuestro país, y de hecho en muchos casos fueron los integrantes de estas organizaciones quienes en gran medida  promovieron la creación, consolidación y modernización de dichas instituciones, tal es el caso de la Dirección Nacional de Defensa Civil (creada en 1971), del Servicio de Búsqueda y Rescate Aeronáuticos (en sus formas más modernas), y de muchos de los servicios de atención de emergencias que hoy operan en buena parte de los estados que integran nuestro país.